El síndrome Alex Hormozi y Amadeo Llados
Hormozi es un empresario, emprendedor y filántropo iraní-estadounidense que alcanzó la fama gracias al éxito de sus negocios, como el fitness y la plataforma "Skool". Sin embargo, como suele ocurrir, la historia que conocemos no siempre es completa. No porque se oculte información, sino porque se omiten detalles clave que influyeron en su ascenso.
Su éxito no solo radicó en una buena idea, sino en haber elegido un sector en auge, como los gimnasios y la nutrición saludable, y en contar con acceso a recursos financieros y contactos. Puedes tener una gran idea, pero sin los medios adecuados, el camino al éxito es complicado. Hormozi tuvo el olfato para invertir en el momento y lugar correctos, pero su mensaje no es aplicable a la mayoría de sus seguidores, quienes no cuentan con las mismas ventajas.
Por otro lado, Amadeo Llados, conocido como Llados Fitness, es un emprendedor español residente en Miami que también ha construido su historia de éxito mostrando lujos como aviones, coches y mansiones. Ha sido objeto de investigación por su método de generar ingresos a través de sus seguidores y por la veracidad de su patrimonio, cuestionando si realmente es suyo o simplemente lo alquila para la imagen.
Pero más allá de los éxitos de estos emprendedores, el enfoque de este artículo está en el comportamiento de sus seguidores, quienes, a pesar de sus diferencias, también comparten similitudes.
Dos mundos diferentes pero parecidos:
Existe una clara diferencia social entre los seguidores de ambos. Quienes se perciben como de clase baja suelen sentirse atraídos por Llados, mientras que aquellos que se ven a sí mismos como parte de una clase alta, aunque no lo sean, siguen a Hormozi. Lo curioso es que ambos grupos llegan a esforzarse financieramente más allá de sus posibilidades para acceder a sus membresías, algunas de las cuales cuestan $99 sin información clara sobre lo que ofrecen. En algunos casos, esto ha llevado a personas a endeudarse o gastar ahorros sin obtener los resultados esperados.
Este modelo de acceso restringido recuerda a los clubes exclusivos, donde el atractivo no siempre está en el contenido, sino en la sensación de pertenencia a una élite.
Para que tengan una idea aquí les dejo un par de preguntas que le hice a la IA:
La verdad que la membresía premium , donde no sabes nada de lo que hay dentro o de lo que vas a aprender, y con una cuota de $99 , es un filtro de entrada importante verdad?. Esto me hizo recordar al acceso restringido a ciertos establecimientos, que por cierto, son muy bien recibidos por gente que quiere diferenciarse socialmente del resto.
Del mundo de Llados pregunté por esto:
Si comparamos los precios de estas "iglesias modernas", notamos que son mucho más caras que las tradicionales, donde antes bastaba con dejar algunas monedas en la cesta de donaciones.
Conclusiones:
Tener referentes no está mal, pero hay una gran diferencia entre inspirarse en alguien y seguirlo ciegamente. La vida no es una máquina con reglas universales para alcanzar el éxito; cada persona tiene su propio camino, con ritmos y circunstancias únicas. No se trata de imitar el recorrido de Hormozi o Llados, sino de reconocer qué herramientas de sus experiencias pueden ser útiles y adaptarlas a la propia realidad.
Idealizar a estos influencers sin conocer todos los aspectos de su historia puede llevar a perderse en una ilusoria promesa de éxito. En lugar de seguir estructuras piramidales, es más práctico identificar pequeñas virtudes en distintas personas y aplicarlas de manera gradual. Si cada quien aporta valor a su entorno y colabora con los demás, el camino al éxito será más real y alcanzable.
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